Por Lucy Cosme

Hay momentos donde las circunstancias, las evidencias y el dolor silenciado por la culpa o la dignidad, se convierten en un peso imposible de llevar. Parecería que todo, todo, todo, te dice que sí, que debes rendirte, que eres humano, que la resignación es la vía, que estás justificado a soltarlo todo, porque hasta aquí estuvo bien luchar;

que demasiado lejos has llegado y que lo que realmente importa no es llegar, sino haber luchado dignamente, que es suficiente con sentir que lo intentaste todo, y que no es necesaria una victoria. A tal punto de llegar a creer que quizás Dios lo quiso así… No obstante, quiero decirte, que nada de eso invalidará su promesa: “Aquel que la buena obra empezó  la completará.

Dios te bendiga.