Bethany Hamilton es una surfista profesional Hawaiana con una historia que pone los pelos de punta. Si hay que elegir un ejemplo que defina la expresión luchar por tus sueños, el suyo es una buena opción.

Bethany Hamilton es una surfista profesional Hawaiana con una historia que pone los pelos de punta. Si hay que elegir un ejemplo que defina la expresión luchar por tus sueños, el suyo es una buena opción.

Desde muy pequeñita, Bethany ya surfeaba a gran nivel y apuntaba a convertirse en surfista profesional. A los 13 años, ya competía y ganaba eventos de surf en Hawai e incluso estaba patrocinada por diferentes marcas, entre ellas Rip Curl.
Toda su vida estaba bien encaminada hacia el mundo del surf profesional que era su gran sueño pero, de golpe, todo cambió. Un tiburón tigre se cruzó en su camino mientras surfeaba con su amiga, la también profesional Alana Blanchard, en la playa de Tunnels Beach, en Hawai. Mientras estaba relajada, estirada encima de su tabla disfrutando del mar, un tiburón tigre la atacó, le arrancó su brazo izquierdo y de paso se llevó parte de su tabla.

¿Te imaginas lo que significa pasarle eso a una niña a 300 metros de la orilla? Muerte segura, pensarás... Pues sorprendentemente, Bethany consiguió conservar la calma y, con la ayuda de su amiga Alana y el padre de ésta, llegó a la orilla para que la trasladaran al hospital. Ese día, Bethany perdió más del 60% de sangre y casi muere desangrada pero, por suerte, los médicos pudieron salvarle la vida.

El que no haya surfeado nunca debe saber que para poder llegar al pico, la zona de olas, y poder surfear, hay que remar contra ellas y eso requiere de mucho esfuerzo y destreza. Con un solo brazo no tienes ni la misma fuerza ni el mismo equilibrio en la remada, por lo que poder superar olas grandes debe ser dificilísimo.

Sin embargo, solo 10 semanas después del ataque, cuando tuvo los puntos curados, Bethany volvió a subirse a su tabla. No solo no le cogió miedo al mar sino que, durante la rehabilitación, estaba ansiosa por volver al agua. Si esto no es luchar por tus sueños ¡que baje Dios y lo vea!

Obviamente le costó poder surfear normalmente, tuvo que adaptar una tabla con un agarre central para no salir disparada cada vez que remaba contra una ola y tuvo que volver a aprender a surfear.

Su ilusión era convertirse en surfista profesional y un simple ataque de tiburón no se lo iba a impedir. Después de mucho esfuerzo, mucho trabajo y gracias a su pasión por el surf, Bethany volvió a la competición. Rechazó ser tratada de manera diferente al resto de competidoras y surfeó en igualdad de condiciones.

Quedó 5ta clasificada en su primer torneo nacional y poco después, ya con 15 años, consiguió participar y ganar el campeonato NSSA, el mayor campeonato de surf amateur de Estados Unidos.

Con 17 años le llegó la oportunidad de hacerse profesional y no la desaprovechó. Había peleado tanto por sus sueños que era cuestión de tiempo que lo consiguiera.

Si te pasa algo difícil, el camino fácil está en compadecerte de ti mismo y en pensar que la vida te ha tratado muy mal; pero el camino adecuado no es ese, es el de luchar con mentalidad positiva para salir adelante.

Sin miedo, superando adversidades, trabajando más que nadie y teniendo siempre una pensamiento positivo, la historia de Bethany te puede servir de inspiración para luchar por tus sueños.

La mayor fuerza te la genera el saber que Dios está contigo siempre.

Bethany escribió su biografía en 2004, un libro titulado Soul Surfer del que se hizo una película en 2011.